Crealogar en el Espacio Psicoterapéutico
Lic. Liliana Gimeno.
lilianagimeno@hotmail.com
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Cuando leí por vez primera el vocablo crealogar me sorprendí gratamente con una nueva palabra, inmediatamente la pensé como producto de la condensación de otras dos, crear y logos, cuya fuerza originan una resultante poderosa: la acción de crealogar, crear hablando. Mientras tanto comenzaba a revisar la propuesta formulada por el Lic. Carlos A. Churba, experto en Creatividad, que acuña este vocablo y nos dice:

Crealogar: Neologismo que hemos propuesto para dar cuenta del "crear sentido", del "crear con sentido", de la "creación por medio del diálogo", del diálogo fecundo entre dos o más personas.

Me pregunté entonces ¿Qué hacemos los psicoterapeutas en el espacio de la sesión sino Crealogar? ­Es decir, conversar, hablar para dar nuevos sentidos a lo que el paciente trae como enigma.
Ahora bien al conversar o al hablar toma forma un discurso particular al que le damos status de material de sesión, ya sea en forma de “racconto” que trae el paciente o de intervenciones diversas que aporta el terapeuta. Esta relación discursiva en aras de crear nuevos sentidos podría encuadrarse dentro de un tipo de arte, particular, donde los fundamentos, provenientes de distintos marcos teóricos, hacen trama con la espontaneidad del terapeuta intuitivo y creativo.

Crear es producir algo, allí donde ese “algo” no estaba, es decir, no tenía aún un lugar. También podemos decir que crear es establecer, fundar, instituir, introducir por vez primera, hacer nacer, dar vida. Los productos de creación pueden ser materiales y/o inmateriales, es decir que se puede crear en planos tangibles y/o intangibles.

Crear y criar tienen raíces comunes y toda creación es un nuevo nutriente para que devengan otras creaciones que, a modo de espiral ilimitado, son capaces de crecer hacia descubrimientos impensados de antemano

Logos es la ciencia del discurso, en ese sentido nos vamos adentrando en la idea de crear dentro del espacio de la psicoterapia un discurso, un diálogo creativo conducente hacia una búsqueda particular.

Es través de la creación de nuevos posicionamientos que se alojan en nosotros nuevos modos de captar y procesar la realidad que vivimos. El mundo vivenciado de un modo peculiar e insatisfactorio se abre a través del diálogo fecundo y en ese crealogar emergen y se potencian nuevas alternativas de procesamiento de la realidad

La creación de productos en el ámbito psicoterapéutico tiene las siguientes características:
- El Encuentro de dos personas con una actitud de apertura.
- Establecimiento de una relación entre paciente y terapeuta que propicie la libertad y seguridad psicológica.
- Producciones de carácter intangible: nuevas elaboraciones sobre situaciones para resolver o de padecimiento que requieren transformación y cambio.



La psicoterapia podría ser entendida como el Arte de Crealogar. Como tal requiere un ámbito, dos actores y un guión.

El ámbito es el espacio físico, psicológico y sociocultural para la consulta

Los actores son dos, con roles asimétricos, el que consulta, es decir el paciente y el que interviene profesionalmente, el terapeuta, que colabora para resolver el asunto que plantea el consultante.
En ocasiones los actores alternan sus modos de intervención, entre presencia y ausencia, llenos y vacíos dentro de la sesión, ya sea, armando preguntas, alguna aclaración, interpretando, señalando, gestualizando, silenciando, construyendo, en definitiva, la trama discursiva, la cual se dirige inequívocamente a buscar el camino para la resolución de aquello que trae el paciente.

El “crealogar” propicia la emergencia de conflictos, fantasías, síntomas, recuerdos, imágenes, anhelos, paradojas para generar nuevas construcciones en aras de mitigar angustias, ansiedades, fobias, miedos.

En así como crealogar hace posible la creación de un guión, el cual puede ser pensado en tres partes: una primera parte es el interrogante traído por el paciente, es decir el motivo de consulta, una segunda parte dada por el despliegue del proceso, con intervenciones impredecibles, donde la espontaneidad da lugar a la improvisación, es allí, donde la invención sostenida por el saber teórico-técnico se desarrolla, por último, una tercera parte que podríamos pensar como final de tratamiento.

Analogía de la psicoterapia con el ajedrez.

El procedimiento terapéutico tiene la complejidad de una partida del juego-ciencia, sólo las aperturas y los finales de dicho juego pueden ser pensadas con cierta sistematización. A lo largo del medio juego (y por medio de juegos creadores), las jugadas posibles son de una infinita variedad, de allí la idea de diálogos insospechados, plenos de fecundidad, donde la creatividad hace posible a través de un crealogar activo la generación de nuevas perspectivas y el encuentro de nuevos sentidos.

Final del Juego Psicoterapéutico
Para concluir, una diferencia: el milenario juego es un desafío para ganar, en ese caso alguien gana y alguien pierde, a veces se resuelve en tablas, pero en cambio, en la psicoterapia planteamos el concepto del ganar-ganar, tanto para el paciente (logro de transformación y cambio) como para el terapeuta (adquisición de nuevas experiencias en el encuentro con cada singularidad).


Lic . Liliana Gimeno