Entusiasmo

La palabra entusiasmo, proviene del griego y, significa tener un "Dios dentro de si", un "Dios interior".
Todos tenemos un dios dentro de nosotros. Se trata de estar conectados con él y enriquecer nuestra vida y nuestras creaciones.
La persona entusiasta o entusiasmada era aquella que era poseída por uno de los dioses y por ese motivo podría transformar la
naturaleza y hacer que ocurrieran cosas.
Según los griegos, solo las personas entusiastas eran capaces de vencer los desafíos de lo cotidiano. Era necesario por lo tanto entusiasmarse.
El entusiasmo es necesario para contar con el impulso necesario para emprender nuevos proyectos.
La persona entusiasta es aquella que cree en su capacidad de transformar las cosas, la que está impulsada a actuar, que cree en si misma, que cree en los demás, que cree en la fuerza que tiene para transformar el mundo y su propia realidad.
Entusiasmo es distinto del optimismo; optimismo significa creer que algo favorable va ocurrir, inclusive anhelar que ello ocurra.
Mucha gente confunde el optimismo con el entusiasmo. Solo hay una manera de ser entusiasta, actuando entusiasmadamente.
No quedarnos en la espera de las conciones ideales para animarnos a realizar nuestros sueños, para entusiasmarnos.
No es el éxito el que trae el entusiasmo, es el entusiasmo que trae el éxito.
El entusiasmo es aquello que nos permite ampliar nuestros horizontes y avanzar en busca de lo nuevo en nuestra vida.
El entusiasmo es uno de los motores que nos impulsan a la expresión artística, a la creación literaria, musical, dramática, a concretar
obras y realizaciones que sin él no lograríamos alcanzar.
El entusiasmo no permite salir de la rutina, del conformismo y nos da la magia de vibrar al unísono con la naturaleza, con la belleza
y con nuestra capacidad creadora.


Bibliografía
Marins, Luis A. Socorro, necesito motvación.
Dyer, Wayne W. La Sabiduría de todos los tiempos.