Prólogo a la segunda edición del libro de Liliana Gimeno: “La Vocación, una creación”. JVE ediciones. Buenos Aires. 1999
Carlos A. Churba

Prologar la segunda edición ampliada es para mí, motivo de una doble celebración.
La primera, al comprobar la excelente acogida que ha tenido el libro en nuestro medio.
La segunda, celebrar la creatividad, la originalidad y la innovación que se expresan en este texto fresco y audaz.
La lectura del libro de Gimeno me provocó un estado similar al que me producen los versos de Walt Whitman cuando en “Canto a mi mismo” exclama:


“¡Yo estoy dentro y fuera del juego a la vez…
y lleno de asombro!”

Recuerdo otro verso del libro de Whitman que a mi juicio puede ser una excelente recomendación para la lectura de la obra:


“…Aprenderás a escuchar en todas direcciones y
dejarás que la esencia del universo se filtre por tu ser”.

Lector: Con asombro y apertura te invito a que me acompañes a la presentación del libro.
Nosotros, seres humanos, tendemos a preguntarnos:

¿A dónde quiero ir? ¿Qué quiero realizar en mi vida?

En estos dos interrogantes, cuando surgen, nos llevan a reflexionar sobre que camino seguir, cómo elegirlo y con quién recorrerlo.
¿Existe lugar para estos cuestionamientos que giran en derredor en un mundo globalizado?
En la “aldea global”, donde imperan fuertes tensiones, guerras, gran incertidumbre, mucha inseguridad, y una avalancha de cambios constantes, múltiples y cada vez más vertiginosos, nos sentimos confundidos, desorientados y lo que es más grave, paralizados.
Frente a tal situación es alentadora la aparición del libro: La vocación, una creación, que abre un espacio propicio para orientarnos en la búsqueda de posibles respuestas.
Con un estilo ágil, dinámico, espontáneo y sobre todo auténtico, la autora conceptualiza la vocación como una creación. Dicha palabra remite a la creatividad. Es justamente la creatividad la protagonista fundamental que ilumina en cuatro niveles el texto.

El primer nivel, mencionado ya anteriormente, es la vocación, pensada como una creación, propuesta nodal en el desarrollo del libro. Dice la autora:

“Considero que la vocación se construye, es un

acto de creación que todo sujeto realiza en algún
momento de su vida”.

El segundo nivel, donde caracteriza la labor del orientador vocacional como orientador creativo. Acompañante de camino del orientante en un sendero de descubrimiento; escribe Gimeno:


“… la consulta sobre la conflictiva vocacional genera la
posibilidad de un espacio de creación, los orientadores
vocacionales creativos somos convocados a crear,
facilitando la creación en nuestros consultantes”.

El tercer nivel, relata su propio trabajo como orientadora.
En los capítulos I y II de la tercera parte del libro, presenta un proceso grupal y un proceso individual. Allí podemos apreciar la fluidez, flexibilidad y originalidad en sus modos de abordaje clínico.
El agregado del capítulo sobre la aplicación de las técnicas del campo de la creatividad a la orientación vocacional es un notable ejemplo de lo que he denominado “creatividad aplicada”.
Gimeno logra con el empleo de dichas técnicas producir una gran cantidad de ideas que ensanchan el horizonte de alternativas posibles de búsquedas-encuentros en el proceso de la orientación.

El cuarto nivel, la creatividad, está presente también en la estructura y en la escritura del libro en el cual se integran, con acierto, historias vocacionales, monólogos introspectivos, aspectos conceptuales y metodológicos, diálogos imaginarios, comunicaciones personales, implementación de técnicas prospectivas en contextos de desempleo y cambio y materiales clínicos de amena lectura.
La autora no elude el tema de la técnica con respecto a la relación del orientador con el orientante. Toma partido adscribiendo a una postura de respeto hacia las diferencias; pensando a cada persona “como ser en situación”, portador de un sistema de creencias y valores que marcan un rumbo en su vida y lo hacen singular.

El libro presenta un subtítulo: “El camino hacia la búsqueda-encuentro del ser haciendo y del hacer siendo”.
Resuena en mí la bella cita de Gabriel Marcel, homo viator:

“…podemos decir con suprema verdad que “ser” significa

necesariamente “estar en camino” (en rout)”.

Sintetizando: un libro donde se celebra con sensibilidad la libertad y la creación en la orientación vocacional.

Carlos A. Churba